INTRODUCCIÓN

Desde la antigüedad, la humanidad ha buscado formas de registrar y preservar información. Los primeros registros, como pinturas rupestres hace 40 000 años, papiros de hace unos 5 000 años y tablillas de arcilla o cerámica en civilizaciones antiguas, fueron los primeros sistemas de almacenamiento, aunque totalmente manuales.

En el siglo XVIII y XIX surgieron las tarjetas perforadas: Basile Bouchon las usó en 1725 para controlar telares, y posteriormente Charles Babbage y Herman Hollerith emplearon tarjetas en la contabilidad del censo estadounidense en 1890.

Con la llegada de la computación en el siglo XX, fueron claves las cintas magnéticas (patentadas en 1928), que se adoptaron masivamente desde los años 50 como soporte principal de datos digitales.  Paralelamente, en 1956 IBM introdujo el primer disco duro  (RAMAC) con 5 MB de capacidad, pesaba una tonelada y usaba acceso magnético aleatorio. Esta tecnología evolucionó en formas más compactas (3,5″ y 2,5″), y hoy existen HDDs de hasta 36 TB.

Durante las décadas de los 80 y 90 aparecieron los disquetes, CD, DVD y las memorias USB junto a tarjetas SD, que combinan alta portabilidad, resistencia y mayor capacidad.

En los 2000 se popularizaron los SSD basados en memoria flash (inventada en 1980 y patentada en 1989), con mejoras constantes en velocidad y precios desde su adopción comercial en 1991.

En la actualidad, vivimos la era del almacenamiento en la nube y distribuido, que permite guardar datos en servidores remotos accesibles globalmente, con escalabilidad, redundancia y facilidad de acceso a través de Internet.

¿Te has preguntado alguna vez cómo guardaban su información las personas antes de que existieran las computadoras o los celulares?

Cuando hablamos de almacenamiento de datos nos referimos a todos los métodos que usamos para guardar información, desde inscripciones en piedra hasta archivos digitales en la nube. Con el paso del tiempo, estas formas de almacenamiento han cambiado mucho. 

Antes, las civilizaciones usaban piedras talladas, tablillas de arcilla o pergaminos para registrar sus historias, leyes o descubrimientos.

Con la llegada de la tecnología, empezaron a crearse métodos digitales como las tarjetas perforadas, cintas magnéticas, disquetes y discos duros, que permitirían guardar más información en menos espacio. Hoy en día, gracias a la evolución de la tecnología, podemos almacenar grandes cantidades de datos en pequeñas memorias USB o incluso en la nube, sin necesidad de ocupar espacio físico.

En la actualidad, dependemos tanto del almacenamiento de datos que no podríamos estudiar, trabajar o comunicarnos sin estos sistemas.

En este blog conoceremos cómo era el almacenamiento de datos en la antigüedad, los primeros sistemas digitales, la llegada de los disquetes y discos duros, y el moderno almacenamiento en la nube. También reflexionaremos sobre cómo estos cambios han impactado nuestra vida y estudios.

 


 Realizado por: Adriana corvera

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